Economía
El territorio de los Pirineos ha cambiado desde una quincena de años de una situación de pérdida de población conjugada con dificultades económicas, a una dinámica de crecimiento marcada por un renadío de atractividad. Esta dinámica se apoya en una economía pirenaica donde la acogida turística y residencial de poblaciones urbanas favorece el empleo y se acompaña de una consolidación de un modo de desarrollo sostenible de la agricultura de montaña que alía realización económica y responsabilidad ecológica.
Además, los Pirineos supieron sacar provecho de su posición estratégica integrándose en intercambios franco--españoles-andorranos crecientes.
En este contexto se distinguen tres sistemas socioeconómicos : el sistema vasco-bearnés caracterizado por una economía productiva importante; el sistema de Pirineos centrales, todavía muy dependiente de la ciudad de Toulouse ; y el sistema catalán, constituyendo un espacio fuertemente especializado en la economía residencial y turística.

